sábado, 28 de noviembre de 2015

El Nombre

El nombre es un atributo de la personalidad, aquello que nos identifica, al igual que el apellido. El nuevo Código Civil y Comercial lo caracteriza como un derecho y un deber.Pero…lo puedo cambiar? En qué casos es posible el cambio? Quien lo puede realizar? En este post te cuento sobre este tema, desde ya adelanto que no por cualquier motivo se puede modificar el nombre o el apellido, pero si es posible existiendo una justa causa, por ejemplo según la jurisprudencia sería posible en el caso de abandono del progenitor, claro que esta causal debe acreditarse en el proceso para que sea procedente y ser admitida según el criterio del juez.




Una de las innovaciones es que ahora pueden inscribirse nombres aborígenes o derivados de voces aborígenes autóctonas y latinoamericanas.
El hijo matrimonial lleva el primer apellido de alguno de los cónyuges. A pedido de los padres, o del interesado con edad y madurez suficiente, se puede agregar el apellido del otro padre.
El hijo extramatrimonial, con un solo vínculo filial lleva ese apellido.
En el caso de que no fuere reconocido inicialmente, luego del proceso de filiación ya ganado,  los padres pueden acordar el orden de los apellidos o en caso de desacuerdo, el juez dispondrá el orden de los apellidos teniendo en cuenta el interés superior del niño.
El cambio de prenombre o apellido solo procede si existen justos motivos a criterio del juez.



La ley enumera algunos ejemplos de “justo motivo”, pero no serían los únicos:
  1. El seudónimo, cuando hubiese existido notoriedad.
  2. Raigambre cultural, étnica o religiosa.
  3. La afectación de la personalidad de la persona interesada, cualquiera sea su causa, siempre que se encuentre acreditada.
  4. Identidad de género.
  5. Haber sido víctima de desaparición forzada, apropiación ilegal o supresión del estado civil o de la identidad.




Para el trámite se prevé un procedimiento relativamente breve y para el caso de que sea iniciado por el interesado mayor de edad, no es necesaria la participación de ambos padres en el mismo, bastando con la publicación de edictos por dos meses para aquellos que deseen formular su oposición.
La sentencia debe inscribirse en el Registro del Estado Civil y Capacidad de las Personas. 
Finalmente se deben rectificar todos los registros, partidas y asientos registrales que sean necesarios.

Los jueces de la Cámara de Neuquén, Sala II, han dicho que:

“El nombre de las personas constituye un derecho humano específico (art. 18, Convención Americana sobre Derechos Humanos), y a la vez, sirve a una institución de policía del Estado, vinculada con la identificación de las personas.
La reforma introducida a la legislación civil y comercial, que entrara en vigencia el 1 de agosto próximo pasado, mantiene el proceso abreviado para la modificación del nombre, con la presencia obligada del Ministerio Público -en salvaguarda de los intereses sociales comprometidos-, y prevé la publicidad de la petición mediante edictos, con el objeto de anoticiar a las personas que pudieran verse afectadas con el cambio propuesto, permitiéndoles defender su interés individual mediante la formulación de una oposición.
En efecto, como ya lo señalé, la norma del art. 70 del Código Civil y Comercial no contempla la citación de los progenitores.
Además, dicho precepto legal tampoco prevé un trámite contencioso.
Por otra parte, no existiendo hoy una imposición legal de portación del apellido paterno (art. 64, Código Civil y Comercial), y siendo la peticionante una persona mayor de edad, no se advierte que el interés del padre se diferencie del de las restantes personas que son anoticiadas mediante la publicación de los edictos.

Asimismo, de la jurisprudencia (anterior a la vigencia del Código Civil y Comercial, pero válida en atención a la inexistencia de reforma esencial en el procedimiento que preveía la Ley 18248) no surge que se haya citado a los progenitores en supuestos como el de autos, cuando quién solicita el cambio de apellido es una persona mayor de edad, bastando con la publicidad por edictos (cfr. Cám. Apel. Civ. y Com. Rosario, Sala I, "A., M.E. s/ solicitud de cambio de apellido", 17/4/2009, DFyP, año 2010, pág. 228; Cám. Nac. Apel. Civil, Sala E, "H., O.", 13/3/2012, LL on line AR/JUR/4072/2012).” (1)


En el siguiente caso el padre había abandonado la relación paterno filial y se autorizó a suprimir el apellido paterno esgrimiendo las siguientes fundamentos:

“Enfocado el tema desde la relación paterno-filial, se acepta que los comportamientos abandónicos o demostrativos de falta de interés de los padres hacia sus hijos configuran formas de violencia psicológica que aquellos ejercen sobre éstos, con graves consecuencias para su crecimiento psicofísico y espiritual, e importan, a su vez, un agravio al derecho a la protección del que son titulares (Pagano, Luz María, “Pedido de supresión del apellido paterno por causa de abandono:Respuesta jurisdiccional”, Revista Derecho de Familia. Abeledo Perrot. Volumen 2006-III, p. 66).
En efecto, padre y progenitor no son sinónimos, porque aquél contiene una carga sociocultural y jurídica de la que carece éste. En que padre es aquél que “cumple una función como representante de una ley ordenadora de las relaciones familiares; y es precisamente asumiendo esa ley sociológica que el padre es el promotor de vínculos donde rige el afecto, permitiendo el equilibrado crecimiento del hijo; el promotor que habilita el acceso de éste a la cultura y da cauce a la normalidad psíquica. Por eso, bien se ha dicho que la paternidad anuda un vínculo predominantemente social y cultural, y se asienta en razones de profunda comunicación intelectual y moral, de continuidad personal y de responsabilidad asistencial” (cfr. Mizrahi, Mauricio Luis, “Legitimados para impugnar la paternidad matrimonial”, en Revista de Derecho de Familia Lexis Nexos, Marzo/Abril de 2007, pág. 126).
El abandono en la relación paterno filial configura sin duda una forma de violencia psicológica con consecuencias imborrables en quien las sufre. Desde dicha perspectiva cabe señalar que el apellido guarda estrecha relación con la identidad personal, que se asocia con los valores humanos, fundamentalmente la dignidad, lo que es reconocido en casi todos los instrumentos que versan sobre los derechos humanos, y que debe respetarse también el concepto de pertenencia (cfr.Juzgado de Distrito Civil y Comercial de la 15ª Nominación de Rosario, 14/02/2012).” (2)


Pero es de destacar que para solicitar el cambio debe existir una JUSTA CAUSA, y así lo ha manifestado La Cámara de Apelaciones de Corrientes, Sala IV:

“Existe una interacción entre el nombre y el comportamiento de la accionante (y su salud psico – física) al punto que la propia psicóloga advierte la necesidad de un tratamiento piscoterapéutico para que pueda elaborar esta situación que vivencia como traumática” indicó el doctor Rodríguez. “Ello descarta por completo que estemos en presencia de un acto de simple vanidad, capricho, frivolidad o mero voluntarismo. Por el contrario se puede advertir la existencia de un verdadero daño pisicológico (que evidentemente forma parte de la salud de la peticionante) experimentado –en gran parte- por los conflictos internos que le ocasiona la atribución de su nombre. Abona lo expuesto, la negación que ha hecho del mismo a lo largo de su vida al punto de haberse dado a conocer como “T…” circunstancia que, desde el plano psicológico, significa tanto como ignorar la realidad para no enfrentarse a ella”.
Indicó que tampoco podía perderse de vista el derecho a la identidad personal que se encuentra comprometido puesto que “El nombre es un atributo de la personalidad, y desde esta concepción, integrativo del derecho a la identidad personal, al instalarse en la persona de manera permanente acompañando el proceso de construcción de identidad en el ámbito social”. El juez aclaró que ello no significa: “piedra libre” para que cualquiera que quiera cambiarse el nombre por una cuestión de preferencia ó caprichosa pueda hacerlo. Por el contrario, ello será así en la medida que se acredite “justa causa”. (3)



En síntesis se ha dado un gran paso con estas modificaciones legales en nuestro país desde agosto de 2015, abriendo paso a la modificación del prenombre y del apellido y que seguramente dará lugar a variadas interpretaciones, pero se abre la posibilidad de ajustar la realidad a lo jurídico, desde algo tan básico pero a la vez tan esencial para la persona humana, como lo es el nombre.

Notas:
1) R. S. Y. s. Cambio de nombre /// Cámara de Apelaciones en lo Civil, Comercial, Laboral y de Minería Sala II, Neuquén, Neuquén; 27-10-2015, RC J 7255/15
2) L. C. F. G. s/ información sumaria//Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil Sala H; 10-03-15, MJ-JU-M-92059-AR | MJJ92059 | MJJ92059
3)http://www.cij.gov.ar/nota-11548-Revocan-un-fallo-y-hacen-lugar-a-demanda-por-cambio-de-nombre.html

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